Nuestro papel como madres y padres en la igualdad de género 2


Cuando pensé en publicar un post con motivo del 8 de marzo, día Internacional de las  Mujeres, las ideas se agolparon en mi mente. Llené un folio de posibles temas y formas de reflexionar sobre el tema, desde el punto de vista de la maternidad y la crianza.

Pensé en hablar de la importancia de resaltar el valor de los cuidados, de la necesidad que hay de visibilidad la maternidad y la crianza y de valorarla en todos sus aspectos.

También pensé en hablaros del fenómeno “Mon shaming”. Considerado una nueva forma de sexismo, que consiste en culpar, criticar, juzgar a la madre en aquellos aspectos relacionados con la crianza de los hijos, como si el padre no existiera y no tuviera también la misma responsabilidad. Es un fenómeno que se ve muy bien cuando las famosas sueltan algún titular bomba con respecto a su maternidad. Son objeto de linchamiento social, todo recae sobre ellas. Y ante el mismo hecho, la figura paterna se obvia.  Pero cuando se trata de alabar algo, ahí si aparecen los padres. Cuando hacen algo –propio de su responsabilidad como padres- se les ensalza por su “ayuda” y por ser “buenos padres”.

Quizás también podría hablaros de  la conciliación familiar y laboral, de la renuncia a la que nos vemos sometidas cuando decidimos criar. De la necesidad de tener que elegir, ya sea a costa de nuestros hijos o de nuestra carrera profesional. De la importancia de reivindicar permisos maternales más amplios y remunerados, por nosotras, pero sobre todo por nuestros hijos.

O por qué no, de la represión normalizada que existe hacia todos los procesos femeninos: la sexualidad, la vivencia de la maternidad, la lactancia, el parto… y que son el origen de todas las desigualdades.

Pufff hay tanto de lo que hablar y tanto por lo que luchar cada día -no solo los 8 de marzo- que tendría para varios post.

Pero al final me decanté por hablaros de nuestro papel como padres y madres en la perpetuación de todo este sistema desigual en el que vivimos.

La familia es el primer y principal agente socializador. Lo que somos es el resultado de un proceso de socialización que empieza en el seno de la familia y se ve reforzado por la influencia de la escuela, el profesorado, los amigos, los medios de comunicación….

La semana pasada asistí a un curso sobre prevención de la violencia de género en adolescentes.  En una de las diapositivas apareció un dato que me removió. Y que como madre, hace que me plantee muchas cosas.

“A la edad de cuatro años, las niñas son conscientes de que no podrán lograr las mismas cosas que los niños”

De repente me entró un miedo atroz. Yo no quería que mi niña llegara a la edad de 4 años con esa idea.

¿Qué puedo hacer yo como madre para que esto no ocurra?

¿Cómo puedo transmitirle que puede ser lo que ella quiera ser y que el hecho de ser niña no se lo tienen que impedir en absoluto?

Una de las primeras preguntas que nos hacen cuando nos quedamos embarazadas es ¿qué es niño o niña? Y en función de nuestra respuesta, se pone en marcha todo un sistema de expectativas sociales que nos marcan lo que tenemos que ser, sentir, pensar, hacer…

Desde que nacemos recibimos una “etiqueta de género” que condicionará nuestra forma de vivir en el mundo. Si tienes una niña, se esperará que sea coqueta, presumida, guapa, servicial, discreta, cuidadosa, que juegue con muñeca, que le gusten las princesas, Blancanieves y la Belladurmiente. Si tu hijo es un niño  se esperará que sea seguro, independiente, agresivo, valiente, listo, competitivo, que juegue con construcciones y camiones y sea el príncipe valiente que salvará a la princesa indefensa.

Todas estas creencias y estereotipos de género, empezarán así a formar parte de su sistema de creencias y ejercerán una gran influencia en la forma de comportarse, en sus expectativas, sus actitudes…

Pero estas creencias tan arraigadas, obvian algo muy importante y es su propia individualidad. No deberíamos tener que amoldarnos a algo previamente establecido por el hecho de ser niño o niña. Lo que somos, pensamos, hacemos, sentimos… no debería depender de haber nacido en un cuerpo u otro

Como madres y padres tenemos una gran responsabilidad en la eliminación de estos estereotipos de género.  Somos responsables de actuar desde la raíz, cambiando esa transmisión generacional, contribuyendo a no perpetuar estas diferencias de género… Solo así estoy convencida de que lograremos cambiar la sociedad.

¿Qué podemos hacer como padres y madres para que esto no siga ocurriendo?

Lo primero de todo es el ejemplo. Nuestras actitudes, nuestras opiniones, nuestra forma de abordar las diferentes situaciones, los roles que cada uno tenemos asignados en casa, etc. Son captados e interiorizados por nuestros hijos. Se empapan de todo lo que ven a su alrededor. Si en casa ven que papá y mamá cocinan, plancha, friegan, ambos se preocupan de sus cuidados y educación… percibirán la igualdad entre sexo como algo natural.

Es importante además cuidar nuestro lenguaje, a la hora de dirigirnos e interaccionar con los peques. A veces sin darnos cuenta lo hacemos de manera diferente, ya sean niños o niñas. A las niñas nos dirigimos con términos como “bonita” “guapa” “princesa”, “preciosa”… los niños en cambio son “machotes”, “campeones”, “gamberros” “muchahote”. Es importante que prestemos especial cuidado a nuestro lenguaje y en la forma en la que nos dirigimos a ellos.

Mucho cuidado con nuestras expectativas. Para empezar, no deberíamos esperar nada de nadie.  Cada uno de nuestros hijxs debería ser lo que quiera ser. Simplemente deberíamos ocuparnos de que aquello que quieran ser les haga feliz. Pero a veces, nuestras nuestras expectativas de éxito para con ellos, se ven condicionadas por el hecho de que sean niños o niñas. De una manera u otra estamos limitando su potencial y condicionándoles para que hagan o sientan ciertas cosas según se esperan, por pertenecer a un sexo u otro.

Especial atención con lo que jugamos. El juego es el principal vehículo de aprendizaje en la primera infancia. Es a través de él como representan el mundo y comprenden lo que les rodea. A través de él se  reproducen infinidad de roles sexistas con los que debemos tener especial cuidado. Basta con darse un paseo por los pasillos de una tienda de juguetes o ver el típico catálogo navideño para darse cuenta del tipo de juego que le estamos ofreciendo a cada uno y del mensaje estereotipado que  les transmitimos. Para las niñas juegos más tranquilos, en casa, y relacionados con los cuidados. A los niños juegos de exterior, más intelectuales, más agresivos…Los juguetes no son de niños ni de niñas. Son simplemente juguetes, que dependiendo del uso que se le de, pueden perpetuar roles y estereotipos sexistas que empiezan a calar en los niños.

¿Y lo que leemos y vemos en la tele?. Cuentos, dibujos, películas…Muchos de ellos son transmisores de una gran cantidad de estereotipos de género, de los que tenemos que hacernos conscientes. Seleccionar cuidadosamente el tipo de cuentos, dibujos o películas que les mostramos y no ser “cómplices” de alguna manera de esa perpetuación de roles. Evitar las princesas que son salvadas por príncipes apuestos y valientes y el amor romántico que todo lo puede.

Pero sin duda,  lo más difícil de todo que tenemos que hacer como padres y madres, es un ejercicio de reflexión y de “descontaminación”. El sexismo, la desigualdad, los roles de género, los estereotipos… están tan normalizados e instaurado en nuestra sociedad que a veces cuesta hacernos conscientes de ellos. Hemos de hacer un análisis de lo que nos rodea, de lo que pensamos sobre ello, de nuestras ideas y creencias… Analizarnos a nosotros mismos y ver cómo de condicionados estamos, porque al final será lo que le transmitiremos a nuestros hijos.

¿Se te ocurre alguna otra forma de dejar de perpetuar estos roles y estereotipos? ¿Qué opinas del tema? ¿Qué haces tu como madre para educar en igualdad?


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2 ideas sobre “Nuestro papel como madres y padres en la igualdad de género

  • Alba

    Mil gracias por este post, tan necesario! Me ha encantado!
    A mi marido y a mi es uno de los temas que más nos preocupan, la verdad. Nosotros solo tenemos cosas unisex, des de juguetes y cuentos hasta ropa (el padre y la madre incluídos). Lo más difícil son los dibujos animados porque a la que te despistas te cuelan los comentarios de turno (y eso que intentamos ver dibujos que sean neutros).
    La verdad es que queda mucho trabajo por hacer en cuanto a igualdad, pero espero que poco a poco, pasito a pasito, vayamos conquistando la meta.
    Un abrazo y gracias de nuevo!

    • Ana Isa Autor

      Hola Alba! Pensé que te había respondido al comentario, y me acabo de dar cuenta que no! Disculpa! Llevas razón, el sexismo, la desigualdad está por todos lados, de una forma tan sutil que a veces ni vemos, porque lo hemos normalizado. Pero ser consciente de ello es el primer paso para empezar a cambiar las cosas. Y cada pequeño gesto que hagamos, cuenta. Gracias a ti! Un abrazo