Cuando ya no puedes más. 1


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Hoy quiero hablaros de un tema muy delicado para mí, la culpa, y de cómo el apoyo puede ayudarnos a eliminarla.

La culpa es un sentimiento bastante común en la mujer. La sociedad siempre encuentra algo por lo que culpabilizarnos, en todas las facetas y momentos de nuestra vida y vamos adquirimos esa capacidad de cargarnos con el mundo y sentir culpa por no poder arreglarlo. Incluso sentir culpa por las agresiones que sufrimos.

Por supuesto, la maternidad es uno de esos momentos en que esa culpa blande su espada  sobre nuestras cabezas: todo lo hacemos mal. Esto es así. Lo que está bien hecho para tu suegra no lo está para tu madre o para tu amiga.

Si lo coges, lo malcrías. Si duermes con él, ya lo vas a tener toda la vida en la cama contigo. Si porteas, las piernas las lleva muy abiertas y no estira la espalda. Si le das teta, tu leche segurísimo que no es buena y tienes que darle una ayuda o eres malísima porque no le das teta que es lo mejor. Si practicas blw es que se va a atrangantar y encima no come nada. Si decides quedarte en casa estas decepcionando a toda una herencia de feministas que lucharon para que puedas trabajar… Entendéis por donde voy, ¿verdad?

En mi caso me incorporé a trabajar cuando mi hijo tenía 6 meses. No quedaba otro remedio, mi compañero estaba en paro. Yo era la leona que salía a cazar para alimentar a mi cría. Lo pasé mal, peor cuando lo imaginaba que cuando lo viví. El primer día estuve 5 horas fuera y Saúl se pasó mamando sin parar 6 horas cuando llegué.

Me sentía tan culpable por haber empezado a trabajar que no podía vivir tranquila. Así que busqué la forma de solucionarlo. Y monté un negocio con mi pareja. Me podía llevar a mi hijo, tenía el horario que quería y si necesitaba quedarme con Saúl no había problema.

Como muchos sabréis, España no es país para autónomos, así que llegó un momento en que mi compañero se puso a trabajar. ¿Y ahora que hacía yo con un negocio que ocupaba el día entero? Para Saúl fue peor. El mismo mes que empezó el cole (que ya hablaré en otro post de nuestra experiencia), apenas veía a su mamá y su papá tenía horarios distintos… Estaba súper enfadado, sobre todo conmigo, y mi culpa se disparó…

He lidiado bastante bien durante toda mi crianza con los demás. Leí mucho, investigué mucho, tenía muy clara cómo iba a ser mi crianza y que lo que los demás te dicen puede que esté bien para ellos, pero no siempre sirve para mí. Es cierto que muchas veces me han hecho dudar, es normal, nos pasa a todas las personas. Sabes que te quieren y que quieren a tu hijo y que quieren lo mejor para vosotros, pero bajo su prisma, bajo su visión de la vida, que no es la mía. Me han enfadado, me han hecho dudar, he discutido, he ignorado pero nunca me he sentido culpable. Pero ahora la cosa era distinta, era todo mi cuerpo gritando culpa, era mi hijo pidiendo su derecho, pidiendo a su madre.

Y llegó ese punto… Ya no puedo más.

Y cuando no puedes más estás mal y lo pagan los de tu alrededor: tu cría, tu madre, tu compañero/a… Hay que parar. Parar en la medida de nuestras posibilidades, pero parar.

La sociedad nos quiere productivas y reproductivas. Tenemos que salir a trabajar, criar a nuestra criatura, tener la casa arreglada, ir al gimnasio (hay que estar perfectas…) y todo ello con la culpa de no poder hacerlo (porque no se puede hacer todo esto) sobre nuestros hombros!

En Engumama creemos en una crianza respetuosa. Ese término da lugar a muchas dudas y aparecen muchas interpretaciones: respetuosa con la cría, respetuosa con la madre, respetuosa con la situación familiar,…

Aun siendo cierto que debe englobar un poco todo, la maternidad, bajo mi punto de vista, es un acto elegido, consciente e informado y centrado en la satisfacción de necesidades de la cría.

Así que cuando ya no puedas más… Para!! Apóyate en tu pareja, en tu familia, en tu tribu. Revisa cuán importante es todo lo que te carga, quítate culpa, date espacio y tiempo, recomponte. Y compensa. Está con tu bebé, disfrútalo, abrázalo, bésalo, juega con él, eso es lo importante. Todo lo demás es secundario y no te acordarás cuando pase el tiempo.

ESTAR, en su máxima expresión, es lo que recordaremos, es ese “que nos quiten lo bailao” y es lo que proporcionará a tu cría una buena autoestima, seguridad en sí mismo/a, una buena base para enfrentarse al mundo. Sentirse querido/a nos da sustento, nos alimenta, nos reconforta.

Sé que todo esto es díficil, no estamos acostumbradas a ello. La tribu es muy importante, cuenta con ella. En Engumama te podemos ayudar a conocer las necesidades de tu bebé, a enfrentarte al mundo con seguridad, apoyo, confianza. No estás sola. Nosotras estamos aquí para compartir ese peso y ayudarte a quitartelo de encima.

Yo, por mi parte, he decidido parar… Que buena noticia, ¿verdad?

Muchas gracias por leerme.firma raquel


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